El viaje del héroe
“El llamado en estos días es reconocer cuáles son nuestros talentos, nuestra misión, la leyenda personal, y de ahí construir una visión de futuro, y hacer el viaje... Desde tomar el autobús y llegar al trabajo hasta vivir todo un ideal para ser leído en estos pasos del viaje del héroe. Algunos se quedan en la etapa previa, en el llamado a la aventura, y deciden no ir más allá. Son héroes que en esta vida nunca harán el viaje”.
Daniel Cuperman

George Lucas se inspiró en los estudios de Joseph Campbell para filmar la trilogía (duplicada) más taquillera de la cinematografía mundial: la zaga de la “Guerra de las galaxias”. Campbell extrajo del universo mitológico de la humanidad una fuente de verdades comunes y esenciales, y afirmó: “Si tomamos los mitos como metáforas que hablan de nuestra vida interior, también podremos vislumbrar qué hace el mito con nosotros y qué nuevos mitos necesitamos para armonizar con el planeta”. En Argentina, Daniel Cuperman continúa la senda abierta por Campbell. Master en programación neuro-lingüística y consultor de empresas, su trabajo converge en una propuesta que construye mediante talleres, una de ellas es el “Viaje del héroe”, una puerta de entrada al inconsciente, metáfora de la vida y la condición humana.
A modo de primera aproximación a tu trabajo, Daniel, desearía conocer de qué modo lo iniciaste.
Fue una búsqueda a través de los cuentos, los mitos y las leyendas. Por lo expresado por especialistas en estos campos, como Joseph Campbell y Wladimir Propp, en todas las historias del mundo aparece el tema del viaje del héroe. Y advertí que dos datos coincidían para mí. Uno, que en la programación neuro-lingüística (PNL) se habla de pautas; cualquier conducta del ser humano son secuencias de pautas hasta llegar a un resultado. Los cuentos tienen la misma fórmula: punto de partida, serie de temas en el medio, y resultado. En la PNL, las pautas del trabajo de Milton Erickson constituyen lo mismo.
Y se unió otro ingrediente. Un sufí decía que las historias tienen una raíz común. Los sabios quisieron guardar en los cuentos, en historias, cómo se resuelven los problemas de los hombres. Ellos sabían que los conquistadores iban a destruir bibliotecas, documentos, libros, pero que quedarían esos relatos. Desde este lugar, puede decirse que lo que requiere el hombre para resolver esos problemas está preservado en forma de cuento. "Lo que necesito enseñarle a la gente -decía Erickson- son las pautas contenidas en los cuentos". Los pasos están allí. El viaje del héroe es como una síntesis donde se encuentran esas pautas.
¿Qué limites tiene esa información con forma metafórica?
Hay dos niveles de pensamiento. Uno que es de contenido y otro, de procesos. Los cuentos poseen esta última característica: se mueven en el lenguaje de los sueños, de la mente inconsciente, de proceso. Cuando miramos a una persona que desarrolla equis tarea, y lo hace bien; o a un mago, que realiza su show con destreza, o nosotros mismos, que somos hábiles en una tarea, para la mente inconsciente es exactamente lo mismo. Quiero decir, no importa quién está realizando la acción, sino el aprendizaje que se puede tomar de cualquier personaje que hace una historia. Los mitos y leyendas tienen validez en el presente. Lo son tanto hoy como dos mil años atrás, y continuarán siéndolo dentro de cinco mil años, como un mapa de cómo vivir.
¿Con qué elementos hiciste esa construcción pedagógica y vivencial?
Trabajé mucho con los cuentos, mitos y leyendas en el inicio. Luego incluí el ensueño dirigido, el tai chi... Sorprende descubrir la forma en que los chinos plasman pequeñas metáforas, historias, en secuencias de movimientos. Cuando desarrollan un movimiento, están recordando una historia, una metáfora completa.
¿Hay mitos o leyendas originados en la actualidad?
Tanto Campbell como Propp efectuaron dos diseños, que se pueden compatibilizar uno con otro. Son una secuencia de pasos: el llamado a la aventura, la tierra desconocida, el aliado, el enemigo, obtención de un don, el objeto de poder, retorno con el don a la comunidad y el compartir con ella. En realidad, no hay un mito moderno. Antes era el dragón, ahora es Alien; antes, el caballero; hoy Indiana Jones o Skywalker. Pero los pasos de la historia siempre son los mismos en la “Guerra de las galaxias” o en las pruebas de Hércules.
Dentro de dos mil años se crearán historias y habrá un personaje que deberá resolver problemas y desafíos que le harán ganar algo. Eso no cambiará nunca. Y servirá como mito para quien curse una carrera universitaria o para quien críe un hijo, o para desarrollar la técnica del viaje del héroe como vocación o carrera, como es mi caso.
En estos días pareciera que en todos los campos se percibe cierta masificación de estereotipos, con menos emergentes de figuras heroicas.
El llamado es a reconocer cuáles son nuestros talentos, nuestra misión, la leyenda personal, y de ahí construir una visión de futuro y hacer el viaje. Generalmente, como no se sabe cómo hacerlo, habrá que acercarse a ciertos mentores que enseñan estrategias para concretarlo. Por otra parte, en el viaje del héroe algunos “enemigos” tratan de impedir su desarrollo, para lo cual es importante estar bien preparados y tener el coraje y necesidad suficientes.
¿Cómo se identifican y diferencian los obstáculos externos e internos, si por lo general se proyecta la atención en el afuera?
En el viaje del héroe trabajamos el tema de “la sombra”. Proyectamos en el afuera problemas irresueltos internamente. Ese mecanismo de proyección es importantísimo porque uno no podría enfrentar los monstruos internos directamente. Constituye un paso imprescindible proyectarlos y comenzar a resolverlos ahí, en el exterior.
“La sombra” tiene mala fama. No es sencillo manejar ese costado oscuro y provoca cierta inquietud su sola mención.
Sí, se asocia con lo malo, lo tenebroso, lo perverso. En general, los reivindicadores de “la sombra” afirman que a través de la vida fuimos guardando cosas reprimidas: “nene, no grites”, “eso no se hace”, que quizá eran cosas que sólo les molestaba a quienes nos las decían, también metidos ellos en la misma “bolsa”. Tanto tiempo en las catacumbas, esas energías involucionan y por eso les tememos tanto. Pero el hecho de sacarlas afuera y trabajarlas nos permite recuperar una enorme cantidad de energía acumulada. A propósito, consideremos que hoy en día nos encontramos con gente que no tiene energía para encarar su trabajo, por ejemplo. Aquí hallamos un dato significativo.
¿En qué instancia ocurre el cambio de esas fuerzas ocultas, reprimidas?
Al lograr resolver las estrategias afuera. Cuando observo “la sombra” en el exterior, puedo interiorizarla de otro modo. Los cuentos y mitos, como metáforas que ponen afuera una historia, facilitan el trabajo sobre uno mismo. El personaje soy yo, que puede o no hacer tal o cual cosa.
Es evidente que utilizas elementos junguianos en el viaje del héroe.
Los arquetipos de Jung, los procesos en el tiempo que realizan esos arquetipos y el tema de “la sombra” están también entretejidos en mi trabajo.
El viaje, como una gran metáfora, nuestra propia vida...
Desde tomar el autobús y llegar al trabajo hasta vivir todo un ideal puede ser leído en estos pasos del viaje del héroe. Algunos se quedan en la etapa previa, en el llamado a la aventura, y deciden no ir más allá. Son héroes que en esta vida nunca harán el viaje.
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